Me dirijo hacia un espejo temblorosa
me angustia ver mi imagen,
ya dde mi antiguo rostro no queda ni un apice,
solo dislumbro el recuerdo de lo que un día fui.
Mis ojos denotan el resto de un llanto amargo
mi imagen desolada me envuelve
en un oscuro grito sumergido,
mis labios agrietados y secos,
mi piel oscura y sin brillo.
Vómitos de un espejo que recuerda mi alma
que me recuerdan quien soy
un ser vacio y detestable
el cual se dejo contaminar
por el disfrute de inflingir daño a los demás.
Es muy tarde para mi, ya no tengo prisa,
solo me queda esperar la muerte con mi mejor sonrisa.
Así como lo cuento oh hermanos míos, estoy aquí porque no estoy en ninguna
parte*
-
**Mario Moreno Cantinflas*
Así pues teniendo mi destino marcado, La Bella apareció una tarde
cualquiera como por arte de magia. Traspasando -digo yo- las ...
Hace 1 semana
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